A lo largo del territorio de la Comunitat Valenciana se suceden durante todo el año infinidad de fiestas que destacan por su participación popular, colorido y espectacularidad. Son un atractivo turístico y cultural de primera magnitud.
Entre las más del millar de fiestas que se celebran, destacan especialmente aquellas que han sido declaradas de Interés Turístico Internacional o Nacional, por su tradición histórica, la numerosa participación o la gran repercusión en los medios de comunicación entre otros motivos.
En la provincia de Alicante hay tres fiestas que destacan por su colorido, exhibición y espectáculo, elementos estos consustanciales a todas las fiestas de la Comunitat. Se trata de fiestas para ser vividas en la calle, en convivencia con los vecinos y visitantes, ya que la hospitalidad y la invitación a la participación son propias de todos los pueblos de la zona:
Desde tiempos ancestrales los pueblos de la costa mediterránea celebran la llegada del solsticio de verano en torno a hogueras purificadoras. En Alicante el rito del fuego perduró a través de los siglos como una festividad agrícola.
A día de hoy, las Hogueras de San Juan están declaradas Fiestas de Interés Turístico Internacional y también son las Fiestas por excelencia de la Ciudad de Alicante, aunque esta celebración es propia también de otros municipios de la Comunidad Valenciana.
La fiesta da comienzo el día 20 de junio, y previamente se plantan cerca de 90 hogueras en la ciudad. Estos festejos cuentan con más de diez mil los participantes directos y en ellas juegan un papel destacado las Comisiones de Hogueras y las Comisiones de Barracas.
Entre los principales Actos propios de la celebración de San Juan hay que reseñar:
Los Moros y Cristianos se han convertido en una de las fiestas más generalizadas en las provincias de Alicante y Valencia. Son festejos de un gran atractivo visual, ya que se unen elementos tan peculiares del carácter del pueblo como el gusto por la farsa, el disfraz o la vestimenta especial, la música y la pólvora.
El origen de la lucha entre los seguidores de la cruz y la media luna se remonta a la batalla de Lepanto, cuando su representación fue un juego palaciego que trascendería posteriormente a las calles y plazas. Aquel hecho se transformó en aras de la historia local, convirtiendo en protagonista de la victoria o "milagro" al santo patrón.
Estos Desfiles se caracterizan por:
Hay dos lugares de la provincia de Alicante en los que la celebración de las Fiestas de Moros y Cristianos cobran especial interés:
La provincia de Alicante cuenta con las procesiones de Semana Santa más conocidas de todo el territorio valenciano. Las fiestas de Crevillente y Orihuela están declaradas de Interés Turístico Nacional, el Domingo de Ramos de Elche goza de este galardón a nivel Internacional y la Procesión del barrio alicantino de Santa Cruz es única en España. Se trata de una excelente oferta complementaria al indudable atractivo del clima y las playas de la Costa Blanca.
La Semana Santa de la Costa Blanca constituye una oferta cultural de primer orden por:
La Semana Santa de Orihuela tiene como máximos exponentes las procesiones del Silencio y del Caballero Cubierto. La Procesión del Silencio es una de las más sobrecogedoras de las que se celebran en la Comunidad Valenciana. Presenciada cada año por más de 10.000 personas, recorre el Viernes Santo las angostas callejuelas del casco antiguo oriolano, sin más luz ni ruido que la de los faroles y las pisadas de los penitentes sobre el pavimento. En claro contraste, la Procesión del Caballero Cubierto se celebra de día y está presidida por “La Diablesa”, un trono de madera, del siglo XVI de Nicolás De Bussi.
En Crevillente se celebran en la madrugada y en la tarde del Viernes Santo las procesiones más conocidas. A las cinco de la madrugada, se produce la diana oficial, los distintos pasos se dirigen al Ayuntamiento y, coincidiendo con el alba, tiene lugar el popularmente conocido como Abrazo de la Morquera, entre los pasos de Nuestro Padre Jesús y la Virgen de los Dolores. Este evento es contemplado cada año por cerca de 4.000 personas. La música es otro gran protagonista de la Semana Santa crevillentina; una excelente ocasión para escuchar los diferentes coros es la Procesión de la Muerte de Cristo, que se celebra el mismo Viernes y en la cual los diferentes pasos van precedidos de grupos corales.
En Elche, sin embargo, las palmas blancas son el símbolo distintivo de su Semana Santa. De hecho, la ciudad ilicitana es el único lugar del mundo en el que perdura la elaboración artesanal de la palma blanca. Estas palmas están presentes de forma masiva en la procesión del Domingo de Ramos. Más de 10.000 personas acompañan con sus palmas cada año a la imagen de Nuestro Padre Jesús, cuyo trono está elaborado artesanalmente con hojas de palmera.
Y, por último, la Semana Santa ha vivido en la capital alicantina un auge sin precedentes en los últimos años. La Semana Santa de Alicante está tramitando su declaración como fiesta de Interés Turístico Nacional. Sus procesiones de mayor interés turístico son el descenso del Cristo de la Santa Cruz y la Procesión del Encuentro, el Domingo de Resurrección, además de la riqueza de la imaginería y los atavíos de los pasos. Las procesiones de la Semana Santa alicantina son contempladas cada año por más de 20.000 personas al día.
Fiestas de Interés Turístico Internacional
Fiestas de Interés Turístico Nacional
